domingo, 20 de mayo de 2007

Lunes, 16 de Abril: primera jornada en el instituto Fenix de Vaggeryd.









Me levanto algo antes de las 6.30. Desayunamos y Tommy se va a su trabajo en Jönköping. IngMarie y yo nos vamos andando al instituto Fenix, atravesando todo el pueblo. Mirándolo bien, no sé si a Vaggeryd le cuadra la palabra "pueblo". Al menos, no tiene en absoluto la apariencia de los pueblos españoles. Lo que atravesamos es un mosaico de casas aisladas, bosquecillos, prados, senderos, carreteras, arroyos y lagunas, con una baja densidad de población y aún más baja de coches. Algunas casas son bellísimas, con sus tejados verdes inclinados y sus paredes de madera pintada en rojo oscuro. No me extraña que a nuestros alumnos les recuerden los cuentos de hadas.




Tras más de veinte minutos andando, llegamos a Fenix y comienzan las presentaciones. En el despacho de IngMarie me invade una sensación de asombro que ya no me abqandonará en todos estos días. En realidad no es un despacho, sino una enorme área de trabajo (casi tan grande como la sala de profesores del IES Valle-Inclán) para uso exclusivo de los siete profesores del programa de Ciencias Naturales. Cada profesor tiene su propia mesa, ordenador, teléfono, estantería, libros, archivadores y abundante material de oficina. En un área contigua trabaja también Gilberto y otros profesores que me son presentados.




A las 8.15 nos llevan a lo que llaman el "miniaula": un pequeño pero confortabilísimo salón de actos, con capacidad para unas 60 personas sentadas en anfiteatro, su propiuo ordenador, cañón, pantalla gigante, etc. Allí, Gilberto nos da a todos los alumnos y profesores una charla - presentación de Suecia, Smäland, Vaggeryd y el instituto Fenix. En el turno de preguntas nos obsequia con una curiosísima descripción de la mentalidad sueca en relación con la española y la cubana.




A las 10.30 nos toca hacer la pausa del café. Nos llama la atención la enorme y limpísima cantina-autoservicio, así como los pasillos, vestíbulos y otros espacios luminosos, llenos de mesas y sillas, como terrazas donde los alumnos pueden descansar. La organización del espacio y de los tiempos de trabajo y descanso en Fenix merece un comentario aparte. Lo haremos en la próxima entrada.

No hay comentarios: